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LA MÚSICA DE AMÉRICA LATINA

La música tradicional latino-americana actual es el resultado de la fusión de tres culturas: precolombina, africana y europea. Desde el descubrimiento de América en 1492, estos tres grandes pueblos aportaron sin cesar al «nuevo mundo» toda la riqueza de sus diferentes lenguajes musicales. Durante siglos, un ir y venir de músicas diversas se estableció entre el viejo y nuevo continente, forjando así, poco a poco, la música tradicional de hoy. Es así como en los Andes se encuentran melodías prehispánicas autóctonas armonizadas a la manera del siglo XVI español y viceversa, aires europeos del Renacimiento interpretados al estilo de la música tradicional indígena.

En otras regiones, el espíritu barroco de los siglos XVII y XVIII está aún presente, allí, los músicos se reúnen para improvisar con sus voces penetrantes y agudas, bellas melodías que acompañan con sus guitarras antiguas traídas siglos atrás por los españoles y en sincronización perfecta con alguna sutil percusión, van tejiendo alegremente ricos contrapuntos que como lluvia de estrellas bañan de colores las noches tropicales de los llanos colombo-venezolanos o de la Huasteca mexicana.

El siglo XIX fue el siglo de las independencias, la burguesía de las nuevas y jóvenes repúblicas se dejó subyugar por el encanto del vals europeo y por todas aquellas danzas que estaban de moda en los suntuosos salones del viejo continente, pero el pueblo pleno de cuatro siglos de mestizaje cultural durante los cuales la tradición musical del continente africano con todo su arsenal de percusiones estuvo frecuentando aquellas de origen hispánico y Amerindio, supo apropiarse de esta moda, creando sus propios valses, polkas y marchas. Aparecieron entonces nuevos géneros en los cuales los antiguos ritmos y melodías que habían surgido de dichas culturas se fueron mezclando otra vez a la reciente música europea. Todo esto generó un vasto movimiento cultural, produciendo excelentes instrumentistas y compositores tales como: Jacob do Bandolin y Pixinguinha en Brasil, Pedro Morales Pino y Carlos Vieco en Colombia, Heraclio Fernández y Emilio Sojo en Venezuela, etc. Este movimiento perduró hasta la primera mitad del siglo XX y actualmente comienza a renacer con fuerza en numerosos países de América latina. Este continente nos muestra hoy en día el desborde creativo de esta tradición musical siempre viva, omnipresente y en constante evolución.